
Presas y centrales de Villalcampo y Castro
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1949
PRESA|HORMIGóN
CASTILLA Y LEóN | ZAMORA | VILLALCAMPO; CASTRO DE ALCAñICES
Las centrales hidroeléctricas de Villalcampo y Castro forman parte de los Saltos del Duero, un sistema de aprovechamiento hidroeléctrico que se empezó a estudiar en la segunda década del siglo XX. La idea inicial de aprovechar los 600 m de desnivel desde Ricobayo a Saucelle es del ingeniero de caminos José Orbegozo y surge hacia 1913. Quería reunir todos los saltos en una sola sociedad, con una estimación de producción de 10.000 Gwh pero, como parte del tramo es frontera, los portugueses exigieron la formación de una entidad solvente. En 1918 el Banco de Bilbao crea la Sociedad Hispano Portuguesa de Transportes Eléctricos, rebautizada años más tarde como Saltos del Duero. En 1929 empiezan las obras de la presa de Ricobayo (1934), responsable de la regulación del Esla.
La siguiente gran obra fue la presa de Villalcampo sobre el propio río Duero. Las reparaciones del aliviadero de Ricobayo, gravemente afectado por una avenida, habían mermado sustancialmente los recursos de la sociedad de Saltos del Duero. Por ello, no se consideró oportuno aprovechar el Duero con una presa de 100 m en Villaryegua de la Ribera, prefiriendo desdoblar el salto en dos presas más asequibles. Las obras comenzaron en 1942, en plena posguerra y con pocos medios, por lo cual el hormigonado de la presa no se acometió hasta 1946, terminándose tres años después y se desarrolló con bastante confrontación con el contratista. Con la experiencia adquirida, la presa de Castro (1952) situada aguas abajo en el propio Duero, fue acometida directamente con la creación de un equipo constructivo propio y fue bastante más ordenada.
La presa de Villalcampo es de perfil de gravedad de 46 m de altura. La central está ubicada a pie de presa en la margen derecha. Inicialmente tenía 3 grupos con turbinas Francis y una potencia total de 96 MW, que aumentó en otros 110 MW en el año 1977 con la instalación de otro grupo con una turbina Kaplan, aprovechando como tubería forzada la antigua galería de desvío del río utilizada durante la construcción de la presa.
La presa de Castro fue proyectada por José Orbegozo, y se construyó en 1952. Ubicada aguas abajo de la anterior, es también de gravedad, con una altura máxima de 53 m. La central tenía inicialmente 2 grupos con turbinas Francis, con una potencia total de 80 MW. Se construyó en el punto de confluencia de la Ribera de Castro, inmediatamente aguas abajo de la presa principal y conectada con su embalse mediante dos conducciones. De esta forma se aprovechaban las aguas del Duero y la de su afluente. Con posterioridad, ya en 1979, se construyó una central subterránea en la margen izquierda del río, donde se albergó otro grupo, con una turbina Kaplan de 110 MW de potencia.
La singularidad técnica del proyecto, así como la audacia en la construcción de estas presas, permitieron dar respuesta a una serie de dificultades que en su momento fueron muy altas: la escasez de medios de construcción, el difícil acceso a zonas muy aisladas, lo angosto y encajonado del río Duero -en la antesala de los Arribes- y los muy elevados caudales de avenida que debían poder pasar sin ocasionar daños. Todo ello hace que ambas presas puedan ser consideradas las precursoras de otras presas y centrales que se construyeron posteriormente en el mismo sistema de los Saltos del Duero: las Aldeadávila, Saucelle y Almendra-Villarino, en las que se aprovechó la experiencia adquirida en Villalcampo y Castro.
Aguiló, M. (2002). La enjundia de las presas españolas. ACS, Madrid, p. 71-75.
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Escasa |
Medio interés |
Medio referente en la memoria colectiva |
Poco singular |
Muy alterada |
Ajeno a la atmósfera del lugar |