
Puente romano de Salamanca
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PUENTE|PIEDRA
CASTILLA Y LEóN | SALAMANCA | SALAMANCA
La imagen del puente romano desde aguas arriba y en la margen izquierda es una de las vistas clásicas y más preferidas de la ciudad. El puente, la catedral, los muros, los monumentos y el caserío conforman una composición casi canónica de lo que debe ser la relación entre el puente, el río y la ciudad, que se ha constituido en sello o marca de Salamanca.
Esta posición del puente romano de Salamanca respecto a la ciudad es similar a la del puente romano de Mérida. Ambos son lugares elegidos por la facilidad para el establecimiento de un puente, con una isla como punto de apoyo intermedio. Como la mayoría de estos largos puentes, el de Salamanca está construido y reformado en varias épocas. La sección romana se ha documentado en época de Augusto, de Vespasiano y de Trajano, y está formada por quince vanos, separados de la principal y ampliación del siglo XVII por una pila más ancha, donde antes había una torre. Las bóvedas de la parte romana son de medio punto, con luces en torno a los 9 m y pilas de 2,6 m de espesor con tajamares triangulares. Las pilas tienen un tajamar triangular rematado con una cornisa de talón, similar a la del puente de Vila Formosa (portugal), y que abraza perimetralmente toda la pila.
Actualmente, el puente romano se encuentra algo abandonado por la ciudad, pues ha pasado a ser solamente uno de sus símbolos más importantes. Se encuentra algo apartado de sus flujos vitales por varias razones. Primero, por su difícil entronque con la ciudad al desembarcar frente a la ladera y obligar a desviarse a derechas o izquierdas para acceder al núcleo. Segundo porque se encuentra literalmente encerrado por la vegetación, de forma que resulta muy difícil de ver en su conjunto, salvo desde lo alto. Y tercero porque el monumento, la plaza y las escaleras que se han diseñado en su estribo derecho como elemento de engarce con la ciudad no consiguen cumplir esta función.
En lugar tan señalado como el de desembarco del puente en la ciudad, la denominada Plaza del Puente introduce elementos de diseño y figurativos ajenos a la fortaleza de composición y materiales característica del puente romano. Un espacio pavimentado de forma rectangular, con un pórtico de finas columnas metálicas y ventanas rectangulares para mirar un puente que no se alcanza a ver, más unas escaleras monumentales chapadas en mármol gris que acometen perpendicularmente al puente, conforman un espacio típicamente urbano, trivial y desangelado.
Aguiló, M. (2007). El carácter de los puentes españoles. ACS, Madrid, p. 376-377.
Durán Fuentes, M. (1996). Puentes romanos peninsulares: tipología y construcción. En: A. de las Casas Gómez (coord.). Actas del Primer Congreso Nacional de Historia de la Construcción. Madrid. 19-21 de septiembre, p. 167-178. http://www.sedhc.es/biblioteca/actas/CNHC1_024.pdf
Menéndez Bueyes, L. R. (2000). El puente romano de Salamanca y su contexto histórico. Memorias de historia antigua, nº 21-22, p. 149-183. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/1321359.pdf
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Muy relevante |
Alto interés |
Alto referente en la memoria colectiva |
Poco singular |
Alterada respecto a los distintos periodos |
Identificable dentro de la atmósfera del lugar |